3/3/11

El innecesario remake de Blade Runner


Blade Runner es una película de ciencia ficción estadounidense, dirigida por Ridley Scott, estrenada en 1982 y basada, lejanamente, en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Y  hoy a primera hora se difundía la noticia de que se preparaba un remake de dicha cinta. Evidentemente se ha armado un gran revuelo, sobre todo entre los fans de dicha cinta, entre los que me incluyo, que nos hemos posicionado de forma muy beligerante.

Debido a la polémica Alcon Entertainment, la productora, ha sacado un comunicado en el que anuncia que está ultimando las negociaciones para hacerse con los derechos de la historia y crear una franquicia. No se sabe si en forma de precuela, secuela o incluso podría ser una serie de televisión. Lo que de momento parece descartado -gracias a Dios- es un remake de la cinta de Scott.


Blade Runner es para muchos  una obra maestra no solo de la ciencia ficción, sino del Cine mismo. Y una obra mucho más completa de lo que nos tiene acostumbrados la ciencia ficción convencional, films en los que la atención del espectador se centra fundamentalmente en tres aspectos principales:
- Espectacularidad de las imagenes
- Argumento enrevesado de alta tecnología
- Explicación pormenorizada del trasfondo de la historia (el cómo se ha llegado a ese futuro,  y la idiosincracia del mismo)

Sin embargo, Blade Runner huye totalmente de esa concepción de la ciencia ficción, conviertiendose en una película sobre lo que significa la humanidad y en la que la ciencia ficción, en vez de acompañar y decorar la historía, ayuda como un personaje más al desarrollo. Un Harrison Ford, acompañado de un grupo de actores en estado de gracia, es el encargado de bordar una de sus mejores interpretaciones en el papel de Rick Deckard, interpretación que junto con la magnífica y agobiante ambientación y uso de la cámara aporta todos los matices necesarios a la historia.

Pero es  sobre todo Blade Runner una cinta donde se trata al espectador con el merecido respeto, enseñandole solo lo necesario, e insinuandole el resto mediante el rico lenguaje audiovisual. Aspectos que dan una gran complejidad y credibilidad a la historia y a sus personajes dejando a la imaginación aquellas partes que nada aportan.

Y es que las buenas historias se pueden rodar mil veces, pero cuando una película deja de ser solo una historia, para convertirse en una compleja maquinaría donde cada parte forma un todo, entonces es cuando un remake no tiene ningún sentido. Aunque hay una excepción que justifica los remakes cuando las películas han envejecido de tal forma que algo, normalmente los efectos especiales, impide el visionado de la misma sin caer en la ridículez por las nuevas generaciones. Pero en este caso los propios aspectos del film relativos a sus edad (30 años), en vez de hacer ahora ridícula la película, se han adaptado y fusionado perfectamente a la historia hasta el punto de hacer de esa falta de tecnología y efectos digitales un aspecto más de la decadencia que intenta mostrarnos la historia.

Igual dentro de otros 20 años las futuras generaciones vean incomprensible un futuro sin Internet y ordeandores omnipresentes. Cuando ese momento llegue, cuando el mundo ficticio de Los Angeles 2019 no nos pueda ya resultar creible, quizás y solo quizás, entonces sea imprescindible ese remake...


Y ahora les dejo con uno de los más bellos monologos que ha dado el cine.





Gracias @beacanto por avisarme tan pronto de la notica, aunque para cuando yo haya escrito la entrada, ya medio internet ha escrito del tema :)  Por cierto, ¿cuándo una entrada en tu blog www.destellosdeglamour.com sobre vestidos de las divas del cine friki?

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